viernes, 6 de noviembre de 2009

Sobreviviendo entre corruptos

Apuesto a que si pongo uno tras otro los casos de corrupción con los que hemos convivido estos útlimos meses, ocupo una página completa en mi blog. ¿Lo intento?; Fabra (este es un clásico) Javier Rodrigo de Santos, Gürtel, Palma Arena, Maria Antonia Munar, el Ejido, Santa Coloma de Gramanet, contratos fraudulentos en la Conselleria de Sanitat de la Generalitat...,y la cosa no tiene pinta de parar.



Toda esta retahíla desarrollada mínimamente aún asusta más. Un concejal de Palma del Opus Dei que despilfarro dinero público en droga y prostíbulos gays cuando ni siquiera quería ordenar bodas homosexuales y que en los ratos libre abusaba sexualmente de los amigos de sus hijos. Una Generalitat Valenciana que se ha cansado de licitar eventos a dudosos amigos que les regalan trajes para compensar, un PPCV que presuntamente desvia dinero de todos los valencianos en beneficio propio, en el Ejido parace ser que se imponia la ley del más fuerte que siempre era el alcalde. Tres cuartos de los mismo que en Santa Coloma y lo del Palma Arena, para que gastarse 6 milliones de euros en construirlo si puedes gastarte el doble o el triple ya puestos.


Estos escándalos resultan más pesados de digerir si encima viene acerezados con chuleria, que en la clase política de este país es algo congenito. Que Ricardo Costa desafíe a la dirección nacional de uno de los dos partidos más importantes de este país después de las conversaciones con el bigotes que salieron a la luz, es inaudito. Que Caja Madrid sea el campo de batalla de los egos de Gallardón y Aguirre es alucinante, y que tengamos la geografia plagada de corporaciones muncipales corruptas es desesperante.
Esta claro que la corrupción no es una cosa de estos tiempos. En los 90 nos familiarizamos con Filesa, con Juan Guerra, con el capitán Khan que se fue a buscar a Roldán hasta Laos, con Mario Conde y poca cosa más. Pero en 10 años no se produjeron ni la mitad de casos que se han destapado en los últimos nueve meses.


Sin ganas de votar

¿A alguien después de esto le quedan ganas de ir a votar? Escuchaba a mi vecina, ese gran pozo de sabiduria, como todas las vecinas: "niña, tú que has estudiado, ¿porqué pasa esto?". Y que le voy a contestar a la santa señora si da igual que tengas carrera o master en construcción. "Son todos unos ladrones", espeta ante mi silencio.
Pues si señora son todos unos ladrones. Un problema para la clase política de este país. Nadie confia en ellos y todos estamos hartos de tanto "mamoneo".
En un país al que le ha costado tanto conseguir la democracia, es un peligro que 30 años después los políticos se hayan encargado de corromperla hasta hacernos perder la ilusión y la confianza.

Frente a esto, hay tres respuestas posibles. Los primeros han perdido toda espezanza en el sufragio universal aunque conviven con él. Otros aunque cansados van a seguir yendo a las urnas porque creen que aunque malo, este es el mejor sistema de todos. Y los últimos por decirlo finamente son los consideran que cualquier tiempo pasado fue mejor. Entre las respuestas hay una que echo de menos; "el rebote" generalizado.

Vale que haya una manifestación en contra de la corrupción en Valencia, vale que un hacker bloqueé la página web del PP valenciano con un cartel que versa Camps Corrupto, pero espero algo más. Hay que hacer ruido de verdad, no podemos dar por sentado que esto es lo que hay, que el robo sistemático y generalizado sea una normalidad, en España no podemos berlusconalizar la política. Me niego a pensar que lo visto hasta ahora es lo único que podemos hacer.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes toda la razón. A veces, al asomarnos al mundo que nos rodea y ver cómo la corrupción política campa por todas partes, sin distinción de color, sexo o ideología, dan ganas de parar el tren y bajarse antes de llegar a la estación.

Sin embargo, pienso que el nihilismo, pasar de todo, no ir a votar, no soluciona nada. Más bien al contrario. La derecha nunca deja de acudir a las urnas. Cuando se desencanta la gente con sensibilidad de izquierdas (la única que la tiene) y no vota, la derecha gana con más ventaja. Ya sé que ese siempre es el chantaje para justificar el voto útil. Pero hay que luchar para hacer posibles otras alternativas.

La manifestación del día 30 contra la corrupción en Valencia fue un éxito y un claro ejemplo de que se pueden hacer cosas.

Luchar contra la corrupción no es patrimonio de nadie. Todos los demócratas, todos los ciudadanos, deberían hacerlo. Es una de esas reivindicaciones transversales capaces de aglutinar a un amplio espectro ideológico. El camino ya está iniciado. Hay que continuarlo.

La política valenciana necesita una regeneración democrática. No estaría mal ir aglutinando voluntades para conseguirlo. Una idea, por ejemplo, podría ser ir sumando personas, colectivos, asociaciones, sindicatos, partidos,...y hacer una plataforma contra la corrupción. No hace falta que tenga un programa muy extenso. Con una decena de puntos serían suficientes. Un decálogo, Diez Mandamientos Contra La Corrupción, ese sería su programa...a partir de ahí, el futuro...Como ves todo está por hacer. Y nosotros, todos juntos, podemos (suena a campaña de Obama pero no va de cachondeo).

Salud